Ir al contenido
12/17/12

Incendios

Llamamos incendio al fuego sin control que destruye lo que no estaba destinado a quemarse. Hay distintos tipos: se denomina “incendio de campo” cuando afecta una zona rural con vegetación, “incendio forestal” si esa zona es boscosa, e “incendio de estructura” cuando afecta a las construcciones. Muchas veces se dan situaciones mixtas: en la zona costera de nuestro país son comunes los “incendios de interfase”, es decir, los que se desarrollan en zonas de abundante vegetación que también involucran a viviendas u otras estructuras.

 

El factor determinante 

de los incendios en Uruguay 

sigue siendo la acción humana

 

Incendios forestales y de campo

Este tipo de desastre no ha tenido un alto nivel de ocurrencia en nuestro país, aun siendo los de mayor riesgo potencial, particularmente en épocas estivales, ya que la superficie forestada ha crecido considerablemente en los últimos años y los períodos relativamente largos de sequía, producto en parte del cambio climático, se han ido consolidando.

El Parque Nacional de Santa Teresa (departamento de Rocha) fue escenario en febrero de 1989 de un incendio de enormes proporciones, que pudo haber derivado en tragedia de no haber aplicado el Ejército (el parque depende de esa arma) un plan de contingencia que permitió evacuar con seguridad a varios miles de acampantes.

Por negligencia y malas prácticas, entre otras causales, es común que en cada verano miles de hectáreas sean arrasadas por el fuego. Las sequías, cada vez más habituales, han agravado el panorama.

A comienzos de 2005 se registraron incendios de grandes proporciones en el departamento de Rocha, uno en el balneario La Esmeralda (1.800 hectáreas) y otro en Punta del Diablo, que se extendió al Parque Nacional de Santa Teresa (casi 5.000 hectáreas). No hubo fallecidos, pero las pérdidas económicas fueron significativas. La colaboración de varios organismos estatales y el apoyo de voluntarios, bajo la responsabilidad y coordinación operativa de la Dirección Nacional de Bomberos, posibilitó una respuesta rápida y eficaz.

En diciembre de 2010 el SINAE lanzó el Plan Nacional de Prevención de Incendios Forestales. El dispositivo incluyó un fondo de gestión de riesgos costeros dotado de 1:500.000 dólares y destinado a una novedosa unidad de bomberos comunitarios y a adquirir nuevo equipamiento.
Ambas medidas se implementaron en el curso del verano 2010-2011. El Plan previó igualmente el reforzamiento de las sanciones a los responsables de los incendios. 

El daño ecológico, económico y social de los incendios forestales y de campo es grave y suele permanecer durante años. Si bien pueden producirse en cualquier momento, son más frecuentes en verano. En la temporada 2011-2012 la Dirección Nacional de Bomberos (DNB) registró casi 6.000 hectáreas afectadas por incendios. En la temporada 2012-2013 la afectación disminuyó a 5.200 hectáreas.

 

Incendios de estructura

Los incendios en hogares tienen características distintas: si bien afectan espacios limitados, su impacto sobre la integridad de las personas y el bienestar de las familias suele ser mayor. El origen más frecuente de los incendios de estructura es el uso de aparatos de calefacción y la sobrecarga eléctrica. Durante el invierno de 2012 la DNB registró 1.165 intervenciones por incendios en hogares; en esas circunstancias murieron 8 personas. Este año se verifica un sustancial aumento de los incendios en hogares: entre el 20 de abril y el 28 de julio de 2013 se registraron 24 fallecimientos. Esto nos demanda con urgencia fortalecer las medidas de prevención.